jueves, 25 de septiembre de 2008

Jardín grande y chico




Así lucen mis jardines a finales de verano. El grande y el chico, el de la finca y el de las macetas.
El primero con la cubierta vegetal seca, esperando que le caigan las primeras lluvias del principio del otoño, que suelen ser a finales del verano! Pero no, este año se están resistiendo. La muralla de Zamora se cae por exceso y aquí ni gota. Si no fuera porque es necesaria ya, a mí no me importaría que los verdes se demoraran un poco más. El contraste del crema con el verde de las encinas y el azul del cielo me encanta, sobre todo al atardecer. Además, este verano se me ha hecho muy corto, tanto trajín, y con tan poco calor! casi no parecía ni verano.
Las fushias están en todo su esplendor, las que lo están, porque algunas aún no han florecido. Misterios de la naturaleza. Supongo que están todas muy retrasadas, y las que son de floración tardía aún más. Las de las fotos me compensan de la falta de flores de las otras. Aunque me estoy temiendo que dentro de nada se acabó la temporada. Por la noche bajan mucho las temperaturas, la semana pasada el termómetro bajó hasta tres grados, en el patio marcó seis. No sé si es el aviso de que el invierno nos acecha. O cosas del cambio climático, que está tan de moda!

domingo, 27 de julio de 2008

Vaga, vaga

Estoy un poco vaga últimamente. En realidad es que tengo poco tiempo, entre Rentas, ivas, hospitales, y demás, apenas me siento en el sofá a mirar las musarañas y por ende a escribir. O en realidad es al revés, si estoy vaga y no tengo ganas de hacer nada, es el momento de asentar las posaderas y calentar los muslos con el portátil.
Mi jardín está necesitado de trabajos urgentes, como una buena poda que les devuelva a los arbustos un tamaño y forma más comedido. El mes de Julio, fresco como hace tiempo que no se recordaba, los ha sacado de su sitio. Y la huerta necesita una limpieza de malas hierbas. Tampoco vendría mal segar la hierba seca de algunos sitios, le daría un aspecto más limpio. Buenos propósitos para esta semana que viene.
Este verano apenas están floreciendo las fusias. No sé si es el tiempo excesivamente fresco, o que las podé muy tarde o que este año no las he trasplantado y no las hace gracia. O un poco de todo. Seguro que estarán en su mejor momento justo cuando empiece el frío y haya que guardarlas.

jueves, 29 de mayo de 2008

Un gremio difícil de contentar


Eso es lo que somos los ganaderos y agricultores, un gremio difícil de contentar. Fue lo que me dijo un amigo cuando ante su felicitación por tanta lluvia, que él imaginaba estupenda para mí, yo arrugué el ceño, protestando porque ya no nos dejaba trabajar. Es verdad, y ya lo dice el refrán, que nunca llueve a gusto de todos. Estamos teniendo un Mayo "demasiao". En realidad estas aguas deberían haber venido en Abril, aunque nunca es tarde si la dicha es buena. Para los ganaderos Abril es fundamental para que crezca la hierba de los eriales, de los altos, es en este mes cuando, si tiene agua, gana altura, porque después se espiga en Mayo y se acabó el crecimiento. Viniendo fresco este mes, lo que ha hecho es retrasar un poco el espigado y mantener verde una hierba que debería estar ya casi seca. Los prados, al ser tardíos, aguantan todo lo que caiga y sí que darán buena hierba. Por éstos que siga lloviendo. Sin embargo, la mayoría de ganaderos somos también agricultores, aunque sólo sea para sembrar forrajes. Ahora mismo deberíamos estar ya segando las avenas-vezas, que están que se salen, pero con este tiempo a ver quien es el majo que se pone manos a la obra. Imposible mientras no se asiente. Así que una se debate entre ver la hierba de los prados crecer de un día para otro, aunque también van necesitando ya calor, y la zozobra de ver los forrajes pasados.
Y para qué contar que esta semana hemos tenido saneamiento, primera vuelta, bien pasadito por agua. De tuberculosis bien, gracias. A esperar la sangre, que esperemos dé negativo. Hoy no nos hemos mojado y se ha podido trabajar bien, pero el lunes no tuvimos tanta suerte. Llovió a cántaros desde las dos de la tarde, y nos pusimos como una sopa, así que llevo dos días con una congestión que ni con aspirinas. Qué forma de llover. Esta semana no nos hemos perdido al hombre del tiempo del telediario. Cuando anunció que hoy jueves llovería yo ya temblaba. Anoche me acosté lloviendo, y esta mañana a las siete seguía lloviendo. Qué disgusto. Pero menos mal que cortó y nos ha dejado trabajar a todos. Un par de aspirinas más, dos noches de acostarse pronto y adiós saneamiento.

domingo, 18 de mayo de 2008

La primavera la sangre altera


Con un poco de retraso llegó la primavera, lo que tardaron las aguas en caer.

El verde se desborda ahora en mil tonos distintos. No creo que haya ninguna paleta capaz de abarcarlos todos. Y se suceden los colores. Primero fue el marfil de las escobas blancas, hacía tiempo que no tenían una floración tan deslumbrante; luego el amarillo limón de la mostaza, este año ha sido poco importante, se las comió la hierba verde y sólo se han visto en las cunetas de las carreteras; ahora están en pleno apogeo las escobas amarillas, parecen trozos de sol desperdigados por el campo, contrastando vivamente con el violeta del cantueso. Y si uno alza los ojos se topa con la candela de las encinas, esta semana en todo su esplendor. Para mí uno de los mayores espectáculos que nos puede ofrecer la dehesa. Cada encina distinta. Con tantos matices que si una te admira, la otra más. En estas fechas apenas piso en casa, cualquier excusa es buena para dar vueltas por el campo, para subirse a una peña y admirar el paisaje.
La foto que encabeza el post es del año pasado, este año no tengo cámara, estoy a la espera de que mi hermana me pase unas fotos que realizó aquí el lunes, seguro que son estupendas y publicaré un montón.

jueves, 1 de mayo de 2008

Dando ejemplo, en el día del trabajo, trabajar

Llevo días segando hierba, que no césped, porque lo de mi jardín es hierba, natural, claro. En verano se agosta, pero ahora crece un montón. El año pasado llovió tanto que no pude segarlo hasta que se secó ya en Julio. Un desastre. Este año todo a tiempo, ya van dos cortes. Está precioso. La hierba segadita le da un toque formal a mi jardín. Hoy seguiré.

lunes, 3 de marzo de 2008

A su bola


Así es como anda mi jardín, a su bola. Yo diseño, planifico, luego elijo las plantas adecuadas, planto y .... al cabo de los años, ay! pocas cosas son como yo las había previsto. Algunas plantas han crecido menos de lo esperado, otras se han desbordado y las hay que han desaparecido.
Y es que el jardín tiene vida propia, la que le apetece a él, no la que yo le pensé.
Cuando empiezas todo es cavar y cavar y quitar malas hierbas, que parece que no se acaba nunca. Luego todo es podar y podar y podar. En el bolsillo de mi chaqueta siempre las tijeras pequeñas, y a mano las grandes.
Creía que cuando el jardín estuviera establecido ya nada habría que hacer, que me limitaría a un simple mantenimiento. Pues no. El jardín cambia, evoluciona, unas plantas dan paso a otras, se crean pequeños ecosistemas con vida propia. Donde antes pegaba el sol ahora está bajo penumbra, lo que era una zona fría, heladora, hoy ya no lo es tanto, donde no crecía nada por falta de suelo hoy hay una capa de materia orgánica que es de envidia. También hay algo malo. Antes no sabía lo que eran los topillos, y hoy mi jardín parece una almohadilla esponjosa por culpa de sus carriles y sus huras y como me descuide acabarán con él. Pena da verlo.
Hoy he arrancado un romero que planté hace once años y que traje recién nacido de semilla del Pirineo. Había llegado su hora. Este invierno acabó de secarse. Creo que el jazmín, que también planté por entonces, dio sus últimos suspiros. No estaba en buen sitio, necesita un lugar más abrigado. Sin embargo, la flor de la pasión encontró un lugar a sus anchas y todos los años se desborda.

jueves, 28 de febrero de 2008

Qué hay de nuevo vieja?


Nada de particular, que en todo este tiempo sin escribir me han añadido un año más a mi cuenta privada, como todos los años por ahora.
El tiempo está inmejorable, lleva tiempo sin helar, llueve de vez en cuando, que nos debe de caer toda a nosotros, porque todo el mundo se queja de sequía y aquí corren los regatos por todas partes. Así que la hierba está creciendo, se la ve tirar día a día, hace una semana tuve que dar un corte con la segadora y en cuanto se asiente el tiempo le doy otro. Empecé podas drásticas, porque hay un montón de enredaderas y arbustos salidos de madre. Tengo que rematar la faena. Y también tengo que podar los rosales, tarea nada grata pero imprescindible.
Este año me propongo firmemente tener una huerta como Dios manda. De manera que ya empecé a cavarla. Me falta la mitad, y no es que sea muy grande, pero es una labor trabajosa, después de la cual se me quedan los riñones que ni los siento. Todo sea por comer una lechugas tan buenas como las de mi amiga Marisa, o unos pepinos y calabacines como no se encuentran en las tiendas. Empezaré poniendo unas doscientas cebollas, para tener casi para todo el año, y sembrando semilleros de lechugas. En fin, la semana que viene la tendré más o menos preparada.
Después de pasarme un montón de años suspirando por ellas, por fin tengo GALLINAS. Regalo de mi hijo y su novia. Una decena más un pollo. No me ha costado mucho acomodarlas. En una cuadra de los caballos con salida al patio, que he tenido que cerrar con malla gallinera para que la zorra no me las coma. Después de un mes han empezado a poner, ya he cogido tres pequeños huevos que nos han sabido a gloria, nada que ver con los comprados. Son de yema naranja y clara firme como los que yo comía toda la vida en casa de mi abuela. Se nos hace la boca agua pensar en los flanes y natillas que nos vamos a comer en cuanto empiecen a poner todas y nos sobren huevos. Ahora sí que me parece que vivo en el campo! Sólo me faltan los patos y las ocas. Lo de ordeñar una vaca lo dejo para otra vez.