miércoles, 23 de noviembre de 2011

Decíamos ayer

.....ayer no, exactamente hace un año. No sé ya qué decía, pero sí que ha pasado un año. Cómo se pasa, qué barbaridad. Se me estropeó la cámara de fotos, y la verdad es que publicar post sin fotos me parece muy soso. Sigo sin cámara, cosas de la crisis, que es muy socorrida. A ver si los Reyes me traen una!Yo por pedirla que no quede.
Pues eso, que decía hace un año que andaba yo de saneamiento, y este año no iba a ser menos. El pasado 16 encerramos las vacas. Se dio bien, hicimos de todo, pero más que nada separar vacas, machorras a un lado, abocadas a otro, y paridas, un montón, 66 para ser más exacto, a Gusende.
Este año, a pesar de la crisis, parece que no se avecina mal del todo, debe ser que los ganaderos estamos tan acostumbrados a estar en crisis permanente, que cuando les toca a los demás, pasamos del tema!. Tenemos un montón de partos, con buenas estadísticas de terneros vivos y partos distócicos, toquemos madera...
El otoño ha fallado, faltaría más, aunque está viniendo un tiempo parecido al del otoño de 1983, cuando nació mi hijo. En aquel entonces llovió por primera vez el 24 de Octubre. Este año se adelantó un día el agua y no ha parado de lloviznear desde entonces. Porque llover, llover tampoco. Que lo más que cayó un día fueron cinco litros. En fin, que ojalá siga viniendo así, sin heladas y agüilla frecuente, que a lo mejor las vacas siguen lamiendo...

jueves, 2 de diciembre de 2010

Al rojo vivo

Al rojo vivo estaba el cielo de Moscosa cuando hice esta foto y así he estado yo unos cuantos días, los previos al saneamiento, segunda vuelta, que tuvimos ayer, miércoles. Cada año lo paso peor, y no es por la organización del evento, qué va. Cada año, mejor, todo va sobre ruedas, menuda experiencia de años lleva una encima! Esta vez, hasta teníamos encerradas las vacas desde el día antes. No, aquí lo único preocupante es acertar con el tiempo... El dichoso tiempo, que puede convertir la mejor organización en un desastre, no dejarte trabajar, o peor, que te cojas un buen constipado. Llevamos ya varios saneamientos con amenazas de agua que luego se quedan en poco y nos dejan trabajar, aunque con catarros posteriores. Así que, una semana antes, anda una ya al tanto de las previsiones metereológicas, que últimamente aciertan que da gusto. Y cuando todas son de frío polar y de nevadas, pues el cuerpo se le pone a una de todos los colores. Y llegado el día, pues amaneció con agua nieve, que se desvaneció pronto, menos mal, para dejarnos una mañana oscura y fría como ninguna otra que yo recuerde! Qué frío, madre mía! Menos mal que como no se para un minuto pues se aguanta. Pero teníamos previstp hacer un montón de cosas, y algunas hubo que aplazarlas para mejor momento. No separamos las vacas machorras, ni tactamos, ni separamos tampoco vacas abocadas, en fin, que se hizo lo que se pudo y gracias. Aún así, acabamos a las tres, y eso que empezamos en punto, que a las nueve y media la cadena estaba en marcha y el piscolabis de las doce fue rapidito, que lo que más hubiéramos agradecido hubiera sido algo caliente y no fue el caso.
Después de la comida y la sobremesa, momento gratificante donde los haya, y allá por las siete de la tarde, me derrumbé en el sofá y me dormí al calor de la chimenea. De allí a la cama. Ni cena ni ná. Que menudo día!

jueves, 25 de noviembre de 2010

Paseo por el jardín


Recuerdo cuando empecé a plantar mi jardín, de eso hace ya doce años. Qué lento resulta su crecimiento en los primeros años. El espacio que ocupan hoy los arbustos de la imagen me resultó un calvario mantenerlo libre de hierbajos durante varios años. Hoy es un bonito paseo al que voy a tener que poner en orden , tijera en mano! Pero mi preocupación más inmediata pasa por la ampliación del jardín. Aunque ya no me lo tomo como antes. Debe ser que no me encuentro con las fuerzas de que disponía hace uos años, cuando me pasaba horas cavando, o arrancando malas hierbas. Ahora planto árboles y arbustos, y ya crecerán.. Que todo llega en esta vida. Y tampoco tengo las prisas de los primeros años, que miraba y remiraba las plantas, como si con la mirada consiguiera hacerlas crecer. Tambiés es que ahora tengo una visión más amplia del jardín, o más global, no me importan tanto las plantas concretas como el conjunto. Veo las plantas como un armazón, eso sí, en constante evolución. Así que también cambia constantemente la visión del jardín. A veces uno no se da cuenta, por eso me gusta ver el jardín desde las esquinas, mirar desde el exterior hacia dentro. Y es que mi jardín está construído en capas concéntricas que parten de la casa. Es un jardín para vivir en él pero para ser visto desde fuera.

miércoles, 27 de octubre de 2010

Llegó el hielo


Empezó ya a helar por la noche. No mucho, pero suficiente para amanecer todo blanco. Tuve que resguardar las fucsias a toda velocidad. En una tarde todas para adentro. Parece que se nos avecina un frío invierno, y seco. Porque llover ha llovido poco. Aunque con la climatología nunca se sabe. El año en que nació mi hijo, el 83, las primeras aguas cayeron precisamente el día de su nacimiento, el 24 de Octubre, y hubo una otoñada estupenda. Ojalá este año fuera similar, pero mucho me temo que no tendremos esa suerte.

martes, 26 de octubre de 2010