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jueves, 1 de mayo de 2025

Un buen día de primavera

Ayer cayeron trece litros de agua, y era la guinda que faltaba para que la primavera estallara. El sol de hoy y la buena temperatura han rematado. Ha estado una buena mañana  para pasear y disfrutar del campo, de las encinas, casi todas ya en flor, y con Almendra casi lleno. Hoy parecía ya un auténtico día de  primavera. Esperemos que no vuelvan a bajar las temperaturas como en días pasados. En el jardín no paro de segar hierba. No he acabado de dar una vuelta y tengo que volver a empezar por el principio. La hierba crece ahora más deprisa que mis ganas de segar. Los lilos están en plena floración y es un placer pasear por el jardín porque el aroma de las lilas lo envuelve todo. En el patio se mezcla con el olor del espino, y a veces hasta marea un poco! Y en el campo, las encinas  cargadas de candela, como siempre de todos los colores y matices, los robles con la hojas tiernas,  ofrecen un mosaico de verdes que es difícil de igualar!. Y a ras de suelo las flores amarillas de las escobas verdes contrastan con el violeta de las flores del cantueso! y el blanco de las flores de la jarilla. Aún queda alguna escoba blanca en flor para rematar la alfombra.





En la dehesa no hay mejor espectáculo que el que ofrece un buen día de primavera!









viernes, 20 de abril de 2007

colores por todas partes

Soy una amante del color, o mejor dicho, de los colores, de todos los colores. No entiendo la vida monocroma. Mi casa tiene las habitaciones pintadas cada una de un color distinto. Los colores son alegría, vitalidad, optimismo, bastantes problemas tiene uno para encima pintarlos de negro.
Debe de ser este el motivo por el que disfruto tanto en primavera. Cúantas tonalidades de verdes!! Ni los muestrarios de DMC logran superar a la naturaleza. ¿Y las alfonbras de color con las que se viste el campo? Ahora, ya, las flores de la mostaza tiñen los eriales de amarillo limón. Las escobas blancas, de un blanco cremoso, están también en su apogeo. Dentro de unos días darán paso al oscuro violeta de la borraja. Después florecerán las escobas amarillas, y parecerá que trozos de sol se han caído al suelo, a veces hasta mirarlas hace daño a los ojos; se mezclarán con los suaves violetas del cantueso y el blanco inmaculado de las jarillas. Y un poco más tarde el campo se volverá casi multicolor, con la hierba de los prados aún verde pero ya espigada, los eriales llenos de florecillas de todos los colores, pero resaltando los rosas, en fin, una gran sinfonía. La primavera en la dehesa es así, espectacular, contiene todas las esencias concentradas. En otros paisajes las transiciones de las estaciones son pausadas, sin brusquedades. Aquí no, pasamos del manto del invierno a la primavera como por arte de magia, en cuestión de días. Las floraciones son rápidas, el campo tiene prisa por hacerlo todo enseguido no venga la calor y lo fastidie, lo que sucede con harta frecuencia.
Cuando viví en el Pirineo oscense prefería el otoño. Ojear el bosque en otoño, desde una collada, es uno de los mayores placeres visuales que puedan tenerse. Aunque no sea comparable, las encinas en flor, en un buen año de floración, se le aproxima. No hay dos encinas que tengan la flor del mismo color, desde el amarillo limón hasta el ocre, toda una gama de colores. Resulta fantástico. Esperemos que este año lo podamos disfrutar.