viernes, 10 de septiembre de 2010

Más claro imposible,



lo mío son estas flores, por mí tendría mil variedades en el jardín, si tuviera sitio donde colgarlas en verano, y donde ponerlas a resguardo en invierno. Esto último es mi mayor quebradero de cabeza, sin que el anterior sea chico, porque las fucsias no admiten cualquier sitio a la ligera. Yo las tengo en un patio con porche orientado al este. Tienen el sol justo, el de primera hora de la mañana, y el lugar es fresco, pero aún así, en pleno verano, por las tardes el calor es agobiante y se resienten bastante. Suelo regarlas dos veces al día, y rociarlas con lluvia muy fina otras dos, práctica que agradecen sobremanera regalándome un montón de flores. A estas alturas del verano están en plena floración. Los días más frescos de septiembre obran milagros. Ahora mismo hay 25 variedades en flor. Aún tengo una que este año no ha florecido, tiene ya los capullos a punto de abrirse, la pena es que dentro de nada acabará la temporada. Un año más que se nos ha ido. Cuando yo tenía niños pequeños contaba los años por cursos escolares, después por temporadas de parto de mis vacas, y ahora por temporada de floración de mis fucsias!

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