








No hay muchas flores ahora en el jardín. Algunas rosas de té, que siempre florecen mejor en septiembre que en primavera, malvas y onagras dando sus últimos coletazos, dondiegos y por supuesto las fucsias de mi patio. Son las últimas del verano. Aunque también es verdad que ya apareció la primera del otoño, el pequeño ciclamen. Siempre aparecen las primeras flores justo donde les llega la humedad de los goteos, para después, con las lluvias otoñales formar pequeñas alfombras de color bajo el arce. Más tarde saldrán sus hojas moteadas.

La fucsia de arriba es "Celia Smedley" y la de abajo "British Jubilee". Son dos de las mejores. La primera es de flores grandes, de un color impresionante. La segunda es de flor más pequeña pero doble. Este año esta última está dando lo mejor de sí. "Celia" no tanto, porque a principios de verano se me cayó y se rompieron las dos mejores ramas, así que la pobre está un poco hueca de vegetación, aún así está dando muy buenas flores, como ningún otro año. Creo que el sitio donde la he colocado este año es el suyo. Y es que el lugar donde las situo es fundamental para su desarrollo y posterior floración. Cada variedad tiene sus apetencias, hay fucsias que agradecen más sol y otras prefieren más la sombra. De hecho, tengo una que cogí en Asturias, en unas vacaciones, de esas plantas que crecen por doquier, que jamás recibe un rayito de sol, y sin embargo, crece y florece de maravilla. "Celia" no había florecido nunca mucho para mi desesperación, hasta este año. Ahora recibe la primerita el sol de por la mañana, y lo ha agradecido de forma infinita.
A pesar de que ha caído algo de agua, 8 litros para ser más exactos, aún el campo sigue seco como la mojama. Pero no deja de ser prometedor que las aguas nos hayan visitado tan temprano. Siempre he pensado que si las fiestas de Salamanca se mojaban era presagio de una buena otoñada. Así que, así andamos, esperando a que las primeras lluvias pasen a segundas y el campo reverdezca, más que nada porque coman mis vaquitas y de paso no tenga yo que andar aflojando todo el día la fratiquera! En tiempos de crisis ya podía portarse el tiempo y darnos alguna alegría a los ganaderos. Y que no me oigan los de la ciudad, para quienes llover es tener mal tiempo.. que digo yo que qué mas les dará. A ellos, porque a nosotros, la gente de campo, nos da y mucho. No es cuestión de estética, que también, si no de algo tan prosaico como el "dinero". La verdad es que los colores del verano también tienen su gracia, y en la dehesa es como tener una bandera tricolor, ocre en el suelo, una franja intermedia verde, de las encinas, y una franja azul celeste, en el cielo.


lo mío son estas flores, por mí tendría mil variedades en el jardín, si tuviera sitio donde colgarlas en verano, y donde ponerlas a resguardo en invierno. Esto último es mi mayor quebradero de cabeza, sin que el anterior sea chico, porque las fucsias no admiten cualquier sitio a la ligera. Yo las tengo en un patio con porche orientado al este. Tienen el sol justo, el de primera hora de la mañana, y el lugar es fresco, pero aún así, en pleno verano, por las tardes el calor es agobiante y se resienten bastante. Suelo regarlas dos veces al día, y rociarlas con lluvia muy fina otras dos, práctica que agradecen sobremanera regalándome un montón de flores. A estas alturas del verano están en plena floración. Los días más frescos de septiembre obran milagros. Ahora mismo hay 25 variedades en flor. Aún tengo una que este año no ha florecido, tiene ya los capullos a punto de abrirse, la pena es que dentro de nada acabará la temporada. Un año más que se nos ha ido. Cuando yo tenía niños pequeños contaba los años por cursos escolares, después por temporadas de parto de mis vacas, y ahora por temporada de floración de mis fucsias!