
Llegado el otoño los trabajos se multiplican por todas partes. En semanas pasadas encerramos el ganado, para separar, por un lado, las vacas paridas con sus terneros, por otro las vacas abocadas y por otro las vacas machorras, amén de vacunar y desparasitar. Así que Oswaldo tuvo trabajo de lo lindo. Tactó todas las vacas, como se hace en Argentina y Uruguay, su país natal.Y después preparar la sementera. A día de hoy ya hemos sembrado el centeno para herrén. Y nacido está también, a falta de que le caiga un poco de agua y se estire un poco. Aún queda por sembrar la veza-avena para forraje, y en ello andamos.
Si las previsiones metereológicas no se equivocan, este fin de semana empezará el frío, y mucho me temo que a mis fucsias no las sentará nada bien. Pero me resisto a guardarlas ya en el interior. La verdad es que no sé si hará frío o no pero viento, un rato. La semana pasada también sopló de lo lindo, y una de mis plantas cayó al suelo y la mitad de las ramas rotas. 











