lunes, 3 de marzo de 2008

A su bola


Así es como anda mi jardín, a su bola. Yo diseño, planifico, luego elijo las plantas adecuadas, planto y .... al cabo de los años, ay! pocas cosas son como yo las había previsto. Algunas plantas han crecido menos de lo esperado, otras se han desbordado y las hay que han desaparecido.
Y es que el jardín tiene vida propia, la que le apetece a él, no la que yo le pensé.
Cuando empiezas todo es cavar y cavar y quitar malas hierbas, que parece que no se acaba nunca. Luego todo es podar y podar y podar. En el bolsillo de mi chaqueta siempre las tijeras pequeñas, y a mano las grandes.
Creía que cuando el jardín estuviera establecido ya nada habría que hacer, que me limitaría a un simple mantenimiento. Pues no. El jardín cambia, evoluciona, unas plantas dan paso a otras, se crean pequeños ecosistemas con vida propia. Donde antes pegaba el sol ahora está bajo penumbra, lo que era una zona fría, heladora, hoy ya no lo es tanto, donde no crecía nada por falta de suelo hoy hay una capa de materia orgánica que es de envidia. También hay algo malo. Antes no sabía lo que eran los topillos, y hoy mi jardín parece una almohadilla esponjosa por culpa de sus carriles y sus huras y como me descuide acabarán con él. Pena da verlo.
Hoy he arrancado un romero que planté hace once años y que traje recién nacido de semilla del Pirineo. Había llegado su hora. Este invierno acabó de secarse. Creo que el jazmín, que también planté por entonces, dio sus últimos suspiros. No estaba en buen sitio, necesita un lugar más abrigado. Sin embargo, la flor de la pasión encontró un lugar a sus anchas y todos los años se desborda.

jueves, 28 de febrero de 2008

Qué hay de nuevo vieja?


Nada de particular, que en todo este tiempo sin escribir me han añadido un año más a mi cuenta privada, como todos los años por ahora.
El tiempo está inmejorable, lleva tiempo sin helar, llueve de vez en cuando, que nos debe de caer toda a nosotros, porque todo el mundo se queja de sequía y aquí corren los regatos por todas partes. Así que la hierba está creciendo, se la ve tirar día a día, hace una semana tuve que dar un corte con la segadora y en cuanto se asiente el tiempo le doy otro. Empecé podas drásticas, porque hay un montón de enredaderas y arbustos salidos de madre. Tengo que rematar la faena. Y también tengo que podar los rosales, tarea nada grata pero imprescindible.
Este año me propongo firmemente tener una huerta como Dios manda. De manera que ya empecé a cavarla. Me falta la mitad, y no es que sea muy grande, pero es una labor trabajosa, después de la cual se me quedan los riñones que ni los siento. Todo sea por comer una lechugas tan buenas como las de mi amiga Marisa, o unos pepinos y calabacines como no se encuentran en las tiendas. Empezaré poniendo unas doscientas cebollas, para tener casi para todo el año, y sembrando semilleros de lechugas. En fin, la semana que viene la tendré más o menos preparada.
Después de pasarme un montón de años suspirando por ellas, por fin tengo GALLINAS. Regalo de mi hijo y su novia. Una decena más un pollo. No me ha costado mucho acomodarlas. En una cuadra de los caballos con salida al patio, que he tenido que cerrar con malla gallinera para que la zorra no me las coma. Después de un mes han empezado a poner, ya he cogido tres pequeños huevos que nos han sabido a gloria, nada que ver con los comprados. Son de yema naranja y clara firme como los que yo comía toda la vida en casa de mi abuela. Se nos hace la boca agua pensar en los flanes y natillas que nos vamos a comer en cuanto empiecen a poner todas y nos sobren huevos. Ahora sí que me parece que vivo en el campo! Sólo me faltan los patos y las ocas. Lo de ordeñar una vaca lo dejo para otra vez.

miércoles, 9 de enero de 2008

Paseando por el jardín


Hoy salió el sol un rato a mediodía y aproveché para echar un vistazo al jardín, al que últimamente tengo poco menos que olvidado. Tuve que arrancar varias zarceras ya creciditas, escapadas al arranque de este verano, y sorpresa! descubrí una planta de eleagnus recién nacida, con sólo dos hojas, pero inconfundible. Me apresté a trasplantarla a un tiesto, y para el otoño próximo le buscaré su sitio definitivo en el jardín. Me encanta llevarme este tipo de sorpresas, cada día más frecuentes y es que mi jardín ha cumplido ya diez años, el tiempo suficiente para que muchos arbustos, a pesar de las podas, tengan frutos, con sus correspondientes semillas y éstas al caer en un buen suelo, nazcan por todas partes. Ahora mismo tengo en tiestos unas diez plantas nacidas así. Es una forma fácil de obtener plantas sin pasar ya por el vivero. Eso sin contar las que echan raíces por acodo, en las ramas que tocan el suelo. Tengo varios boneteros obtenidos por éste método. En fin, que poco a poco voy ampliando el jardín sin coste alguno. Claro que también tiene el lado negativo de las invasoras. Por ejem. la clematis vitalva que me traje del Pirineo. Nace por todas partes y hay que ver las que arranco al cabo del año. Los pensamientos nacen en los sitios más insospechados, además creo que se han hibridado con una especie que crece silvestre aquí, de flor minúscula y en primavera tapizan todo. Las amapolas de california también nacen donde quieren, se lo perdono por las flores tan bonitas que tienen y que tanto alegran el verano.

lunes, 7 de enero de 2008

Los festivos me machacan

Y no precisamente por andar de fiesta. Que a mí la fiesta me la dan mis bichos, o sea vaquitas y cerditos. Y éstos hoy se han pasao. Porque hacía mucho que no estaba yo tan reventada como lo estoy hoy. Y es que empezamos a las ocho a encerrar en chiqueros los cerdos que se cargarían más tarde, camino del matadero. Y primera sorpresa de la mañana. En un corral donde se supone que antesdeanoche encerramos once, sólo había seis. Cinco cerditos que se olieron la tostada habían desaparecido. Sólo cabía una opción. Habían saltado la pared de piedra que por el este cierra el corral y que es divisoria con la finca de al lado . No era plan de ponerse a buscar a esas horas y con el camión a la puerta. Así que lo dejé para más tarde. Después de cargar los cebones de bellota, visita a los que aún siguen en montanera, para que el comprador los viera. Pues iba a ser que no, que hoy no estaban para visitas. Después de recorrer por enésima vez el cercado se llegó a la conclusión de que estaban desaparecidos. Llamada a la finca del otro lado, la del oeste, por si eran ellos los que andaban de visita por allí. Y efectivamente, de visita andaban ellos. Así que , ala, a buscarlos y a cerrar bien el portillo del regato por el que se habían salido. Y oh sorpresa, contando cuando salían en fila conté cinco cerdos más de la cuenta. Justito los que me faltaron antes. Mejor no darle vueltas de cómo llegaron hasta allí. Sólo que entre caminatas y disgustos hoy han podido conmigo. Los muy cochinos!

sábado, 29 de diciembre de 2007

Año nuevo, semillas nuevas

Lo bueno de que mi hijo esté en Argentina es que me podrá mandar semillas de plantas nuevas desconocidas. Por lo pronto de Caldén. Un gran árbol del mismo género que el algarrobo que creo no tendrá problemas aquí. Un árbol del que desconocía su existencia hasta ahora. Es un endemismo argentino. Por lo visto es un emblema de La Pampa, ocupando grandes superficies de terreno, "el caldenal", creciendo asociado a otros árboles, sobre todo a otra especie de algarrobo pero siempre éstos de forma secundaria. El caldenal debe ser algo sí como el equivalente a la dehesa de encinas del oeste español. El porte del caldén es además similar al de la encina.

domingo, 16 de diciembre de 2007

Un invierno más



Un invierno más para mis fushias, al abrigo de las bajas temperaturas, que este año se están prodigando de lo lindo. Rara es la noche que no rondamos los siete grados bajo cero. Me resistí lo que pude, y alguna ligera helada han soportado, y es que siempre me pasa lo mismo, cuando llegan los fríos muchas aún están en plena floración y me da mucha pena tener que meterlas a resguardo y no poder disfrutar de sus flores. Algunas ya las he podado y he cogido esquejes. En los próximos días estarán todas ya preparadas para el parón invernal. He optado por una poda semidrástica y supresión de todas las hojas. ¡Fuera plagas! Creo que es la mejor opción. Al inicio de la primavera un buen trasplante y como nuevas! De momento a reposar.

domingo, 2 de diciembre de 2007

Tapizando el suelo


Hace años me traje una mata de fresas silvestres de Asturias, y aquí están, tapizando una parte del suelo de mi jardín. Se han extendido como la espuma, y más que lo van a hacer a partir de ahora, porque visto el éxito las he trasplantado a otras zonas. Son muy útiles, pues evitan que nazcan malas hierbas, son decorativas, y encima se comen. Son deliciosas. Se deshacen en la boca y tienen un aroma inigualable. Huelen a fresas de verdad, no a las de Huelva. Este verano hasta hice mermelada con ellas, cuatro tarritos que ya han volado, claro.