lunes 16 de enero de 2012

Trabajos invernales


En estos duros días de invierno, se agradece echar la mirada a las imágenes de la primavera. Aunque parezca mentira seguro que volverán. Mientras, en los pocos ratos que ahora se puede trabajar en el jardín, la tijera es la mejor amiga. He tenido muy olvidado todo, y como la poda es fundamental para mantener el jardín en orden, me lo estoy encontrando desmelenado. El pobre abeto, que fue mi árbol de navidad allá por el 96-97 y que planté nada más llegar a Moscosa, estaba a punto de sucumbir bajo una enredadera axfisiante, la clematis vitalba que me traje del Pirineo. Así que estos días pasados la he reducido a la nada. No desaparecerá, no, porque los miles de semillas que me ha esparcido por todo el jardín se encargarán de devolverla a la vida.
Hace mucho tiempo que no voy a un vivero a comprar nada. La verdad es que aquí en Salamanca no merece mucho la pena. Cómo echo de menos al de Barbastro. Su dueño viajaba todas las semanas a Barcelona y se traía infinidad de plantas de las que aquí no han oído ni hablar, amén de que le podías encargar lo que quisieras... En Salamanca apenas hay novedades, siempre las mismas plantas. Claro que son seguras. Al final, son las que cuentan, las que te mantienen el jardín. Pero por eso mismo no he vuelto, porque ya las tengo y se reproducen ellas solitas por todas partes. De hecho, ahora en invierno me dedico a recojerlas en tiestos, para luego trasplantarlas en la ampliación del jardín.
Los días que no hiela los dedico a plantar. Son arbustos y árboles de dos o tres años. Pequeñitos, pero que seguro que agarrarán bien y en poco tiempo tendrán el tamaño adecuado. Ya no tengo la impaciencia de antes. Hace unos años no se me hubiera ocurrido plantar algo tan pequeño. Tenía prisa por ver mi jardín hecho. Hoy no tengo ninguna. En 15 años me he dado cuenta de que todo llega, antes incluso de lo que crees. Y me resulta más interesante crear algo nuevo que mantener lo que ya tienes. Mi jardín hecho de hoy sólo necesita poda, y es un trabajo más pesado de lo que parece, y bastante aburrido. Sólo reconforta por el resultado que se obtiene, un jardín más limpio y ordenado.
Me gustaría poder plantar árboles raros, traídos de la otra punta del mundo, pero de momento me conformo con lo que tengo a mano. Sólo tengo un árbol "raro": un caldén. Mi hijo me trajo las semillas de La Pampa, cuando estuvo allí trabajando. Aún está en tiesto, pero ya lo tengo que trasplantar a tierra firme. Cualquier día de éstos.

martes 22 de noviembre de 2011

Decíamos ayer

.....ayer no, exactamente hace un año. No sé ya qué decía, pero sí que ha pasado un año. Cómo se pasa, qué barbaridad. Se me estropeó la cámara de fotos, y la verdad es que publicar post sin fotos me parece muy soso. Sigo sin cámara, cosas de la crisis, que es muy socorrida. A ver si los Reyes me traen una!Yo por pedirla que no quede.
Pues eso, que decía hace un año que andaba yo de saneamiento, y este año no iba a ser menos. El pasado 16 encerramos las vacas. Se dio bien, hicimos de todo, pero más que nada separar vacas, machorras a un lado, abocadas a otro, y paridas, un montón, 66 para ser más exacto, a Gusende.
Este año, a pesar de la crisis, parece que no se avecina mal del todo, debe ser que los ganaderos estamos tan acostumbrados a estar en crisis permanente, que cuando les toca a los demás, pasamos del tema!. Tenemos un montón de partos, con buenas estadísticas de terneros vivos y partos distócicos, toquemos madera...
El otoño ha fallado, faltaría más, aunque está viniendo un tiempo parecido al del otoño de 1983, cuando nació mi hijo. En aquel entonces llovió por primera vez el 24 de Octubre. Este año se adelantó un día el agua y no ha parado de lloviznear desde entonces. Porque llover, llover tampoco. Que lo más que cayó un día fueron cinco litros. En fin, que ojalá siga viniendo así, sin heladas y agüilla frecuente, que a lo mejor las vacas siguen lamiendo...

jueves 2 de diciembre de 2010

Al rojo vivo

Al rojo vivo estaba el cielo de Moscosa cuando hice esta foto y así he estado yo unos cuantos días, los previos al saneamiento, segunda vuelta, que tuvimos ayer, miércoles. Cada año lo paso peor, y no es por la organización del evento, qué va. Cada año, mejor, todo va sobre ruedas, menuda experiencia de años lleva una encima! Esta vez, hasta teníamos encerradas las vacas desde el día antes. No, aquí lo único preocupante es acertar con el tiempo... El dichoso tiempo, que puede convertir la mejor organización en un desastre, no dejarte trabajar, o peor, que te cojas un buen constipado. Llevamos ya varios saneamientos con amenazas de agua que luego se quedan en poco y nos dejan trabajar, aunque con catarros posteriores. Así que, una semana antes, anda una ya al tanto de las previsiones metereológicas, que últimamente aciertan que da gusto. Y cuando todas son de frío polar y de nevadas, pues el cuerpo se le pone a una de todos los colores. Y llegado el día, pues amaneció con agua nieve, que se desvaneció pronto, menos mal, para dejarnos una mañana oscura y fría como ninguna otra que yo recuerde! Qué frío, madre mía! Menos mal que como no se para un minuto pues se aguanta. Pero teníamos previstp hacer un montón de cosas, y algunas hubo que aplazarlas para mejor momento. No separamos las vacas machorras, ni tactamos, ni separamos tampoco vacas abocadas, en fin, que se hizo lo que se pudo y gracias. Aún así, acabamos a las tres, y eso que empezamos en punto, que a las nueve y media la cadena estaba en marcha y el piscolabis de las doce fue rapidito, que lo que más hubiéramos agradecido hubiera sido algo caliente y no fue el caso.
Después de la comida y la sobremesa, momento gratificante donde los haya, y allá por las siete de la tarde, me derrumbé en el sofá y me dormí al calor de la chimenea. De allí a la cama. Ni cena ni ná. Que menudo día!

jueves 25 de noviembre de 2010

Paseo por el jardín


Recuerdo cuando empecé a plantar mi jardín, de eso hace ya doce años. Qué lento resulta su crecimiento en los primeros años. El espacio que ocupan hoy los arbustos de la imagen me resultó un calvario mantenerlo libre de hierbajos durante varios años. Hoy es un bonito paseo al que voy a tener que poner en orden , tijera en mano! Pero mi preocupación más inmediata pasa por la ampliación del jardín. Aunque ya no me lo tomo como antes. Debe ser que no me encuentro con las fuerzas de que disponía hace uos años, cuando me pasaba horas cavando, o arrancando malas hierbas. Ahora planto árboles y arbustos, y ya crecerán.. Que todo llega en esta vida. Y tampoco tengo las prisas de los primeros años, que miraba y remiraba las plantas, como si con la mirada consiguiera hacerlas crecer. Tambiés es que ahora tengo una visión más amplia del jardín, o más global, no me importan tanto las plantas concretas como el conjunto. Veo las plantas como un armazón, eso sí, en constante evolución. Así que también cambia constantemente la visión del jardín. A veces uno no se da cuenta, por eso me gusta ver el jardín desde las esquinas, mirar desde el exterior hacia dentro. Y es que mi jardín está construído en capas concéntricas que parten de la casa. Es un jardín para vivir en él pero para ser visto desde fuera.

miércoles 27 de octubre de 2010

Llegó el hielo


Empezó ya a helar por la noche. No mucho, pero suficiente para amanecer todo blanco. Tuve que resguardar las fucsias a toda velocidad. En una tarde todas para adentro. Parece que se nos avecina un frío invierno, y seco. Porque llover ha llovido poco. Aunque con la climatología nunca se sabe. El año en que nació mi hijo, el 83, las primeras aguas cayeron precisamente el día de su nacimiento, el 24 de Octubre, y hubo una otoñada estupenda. Ojalá este año fuera similar, pero mucho me temo que no tendremos esa suerte.